Y a veces es que no te dejo hablar...
y te regalo plumas de colibrí moradas y verdes
que cubren la osa mayor
y entonces tu, te miras los zapatos
y así andamos...
jueves, 29 de marzo de 2012
lunes, 12 de marzo de 2012
domingo, 26 de febrero de 2012
martes, 14 de febrero de 2012
Como vestida de poli porno: cuero acrílico, y un satinado obnubilante. Así me sentía yo.
Allí estaba, sentada en aquel sofá de los 90, ocultado por un tapiz indio neohipy que contrastaba con una enorme mesa de camilla que ocupaba la parte central de la habitación. La mesa estaba cubierta por una tela cuyo tacto me recordaba a la piel de un melocotón gigante , su presencia era confortable y rompía de una manera deliciosa la estética para dos amantes...mientras iba ordenando todo aquello en mi interior pude descubrir que el secreto, y lo que me otorgaría la catársis que necesitaba, estaba en la lumbre: La camilla tenía en su interior un brasero, que si bien podía pasar por ser un objeto obsoleto y bizarro, era sin duda el alma de la casa.
La luz naranja que emitía este aparato, era el foco de su atención, para él no existía nada más. Aquella noche habíamos salido, habíamos hablado poco, y ahora el frío nos consumía. Mientras, yo, jugaba aprovechando el silencio, y me imaginaba en el interior de aquellas resistencias eléctricas, navegando por un magma cuyo sonido se parecería al tocar de un yunque en una fábrica de hierro. Sí, aquello definitivamente, sonaba a tecnho, y además era el alma de la casa.
Tenía tanto frío, que eché al aparato aquel vestido ridículo, y solo me quedé cubierta por mi propia piel que lucía brillante al fuego que provoqué intencionandamente. Empecé a sentir calor... me alegraba pensar que aquel yunke techno, le hacía recordar a mi corazón el ritmo de sus latidos.
Él dejó de mirar a la lumbre y por fin nos vimos.
Allí estaba, sentada en aquel sofá de los 90, ocultado por un tapiz indio neohipy que contrastaba con una enorme mesa de camilla que ocupaba la parte central de la habitación. La mesa estaba cubierta por una tela cuyo tacto me recordaba a la piel de un melocotón gigante , su presencia era confortable y rompía de una manera deliciosa la estética para dos amantes...mientras iba ordenando todo aquello en mi interior pude descubrir que el secreto, y lo que me otorgaría la catársis que necesitaba, estaba en la lumbre: La camilla tenía en su interior un brasero, que si bien podía pasar por ser un objeto obsoleto y bizarro, era sin duda el alma de la casa.
La luz naranja que emitía este aparato, era el foco de su atención, para él no existía nada más. Aquella noche habíamos salido, habíamos hablado poco, y ahora el frío nos consumía. Mientras, yo, jugaba aprovechando el silencio, y me imaginaba en el interior de aquellas resistencias eléctricas, navegando por un magma cuyo sonido se parecería al tocar de un yunque en una fábrica de hierro. Sí, aquello definitivamente, sonaba a tecnho, y además era el alma de la casa.
Tenía tanto frío, que eché al aparato aquel vestido ridículo, y solo me quedé cubierta por mi propia piel que lucía brillante al fuego que provoqué intencionandamente. Empecé a sentir calor... me alegraba pensar que aquel yunke techno, le hacía recordar a mi corazón el ritmo de sus latidos.
Él dejó de mirar a la lumbre y por fin nos vimos.
domingo, 29 de enero de 2012
sábado, 21 de enero de 2012
Estas confesiones fueron realizadas desde el interior del sistema de un reloj
que flotaba por el magma cósmico:
Ella, se acariciaba las manos como para no perder calor mientras me lo contaba.Su voz iba y venía, lógico, el sistema giratorio que movía las manecillas,solo nos hacía encontrarnos una vez por año luz.
A cada encuentro su rostro reflejaba la influencia de los movimientos del universo y de las lluvias estelares. El día que me lo contó se había maquillado los ojos en tonos "agujero negro".
- Siento como si el tiempo me hubiera atrapado en su mecanísmo, me comentó Ella,
ahora mis actos no encuentran el modo para que mi alma se exprese através de mis palabras, ni de mi mirada, tengo además una pesadilla reiterativa, un hombre poderoso y viejo, me persigue con su sexo duro,no hago nada para evitarlo, y amanezco con un grito por dentro.
Siguió:
-Durante la vigilia y las noches que esta pesadilla no me atormenta, traduzco lo que logro oir de mi interior y lo comparto con cosmonautas compañer@s de viaje, con los que he sintonizado frecuencia,hay uno que es hermoso y me gusta hacerle el amor, pero las ondas que por aqui circulan hacen que la conexión sea un hecho insólito.
Hace tiempo mordí de hambre, hasta matar, a alguien que se entregó a mi como en un sacificio, y siento que se me fue lo que me quedaba de compasión por este universo...
(Dudé por un instante si había venido a matarme a mi también, me calmé cuand vi en su alma que su naturaleza era salvaje pero justa, no tenía motivos para querer hacerlo)
- No querría recuperar el tiempo perdido en todas estas cosas, volvió a dirigirse a mi, solo me gustaría que el tiempo cambiase su compás,con este ya no puedo, ¿podrías ayudarme tú relojero?, me preguntó clavandome su mirada azul.
Justo en ese momento el reloj se deshizo en mil pedazos, Ella en un salto logró salir fuera de la esfera,la vi sonrreir por primera vez. Había comprendido que el tiempo nunca había existido, solo que ella vivía en un lugar que cambiaba solo si ella quería que así fuese y estaba preparada para saltar.
Ahora la encuentro navegando en estructuras, triangulares, cónicas y subatómicas,no se liga más a las formas que marcan el tiempo, va vestida de amaneceres y de azul noche, es capaz de gritarle a su pesadillas, de sintonizar frecuencias más allá de las tormentas, y también de curarse las heridas.
Yo, el relojero, lucho por que el tiempo no se me venga encima cada vez que la echo de menos.
que flotaba por el magma cósmico:
Ella, se acariciaba las manos como para no perder calor mientras me lo contaba.Su voz iba y venía, lógico, el sistema giratorio que movía las manecillas,solo nos hacía encontrarnos una vez por año luz.
A cada encuentro su rostro reflejaba la influencia de los movimientos del universo y de las lluvias estelares. El día que me lo contó se había maquillado los ojos en tonos "agujero negro".
- Siento como si el tiempo me hubiera atrapado en su mecanísmo, me comentó Ella,
ahora mis actos no encuentran el modo para que mi alma se exprese através de mis palabras, ni de mi mirada, tengo además una pesadilla reiterativa, un hombre poderoso y viejo, me persigue con su sexo duro,no hago nada para evitarlo, y amanezco con un grito por dentro.
Siguió:
-Durante la vigilia y las noches que esta pesadilla no me atormenta, traduzco lo que logro oir de mi interior y lo comparto con cosmonautas compañer@s de viaje, con los que he sintonizado frecuencia,hay uno que es hermoso y me gusta hacerle el amor, pero las ondas que por aqui circulan hacen que la conexión sea un hecho insólito.
Hace tiempo mordí de hambre, hasta matar, a alguien que se entregó a mi como en un sacificio, y siento que se me fue lo que me quedaba de compasión por este universo...
(Dudé por un instante si había venido a matarme a mi también, me calmé cuand vi en su alma que su naturaleza era salvaje pero justa, no tenía motivos para querer hacerlo)
- No querría recuperar el tiempo perdido en todas estas cosas, volvió a dirigirse a mi, solo me gustaría que el tiempo cambiase su compás,con este ya no puedo, ¿podrías ayudarme tú relojero?, me preguntó clavandome su mirada azul.
Justo en ese momento el reloj se deshizo en mil pedazos, Ella en un salto logró salir fuera de la esfera,la vi sonrreir por primera vez. Había comprendido que el tiempo nunca había existido, solo que ella vivía en un lugar que cambiaba solo si ella quería que así fuese y estaba preparada para saltar.
Ahora la encuentro navegando en estructuras, triangulares, cónicas y subatómicas,no se liga más a las formas que marcan el tiempo, va vestida de amaneceres y de azul noche, es capaz de gritarle a su pesadillas, de sintonizar frecuencias más allá de las tormentas, y también de curarse las heridas.
Yo, el relojero, lucho por que el tiempo no se me venga encima cada vez que la echo de menos.
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